domingo, 16 de septiembre de 2012

Hacia el otro lado del mundo

Madrid, 12 de septiembre
A la 13,30 Diana, Javi y yo partíamos desde Puente de Vallecas hacia el aeropuerto. Encarna y Olga ya estaban allí desde la 13 de la tarde. Nada más llegar facturamos y pasamos los diferentes controles del aeropuerto. Nuestra primera sorpresa vino cuando vimos en pantalla que nuestro vuelo estaba 30 minutos retrasado, en vez de salir a las 15,45 salíamos a las 16,15.
No hubiera pasado nada si no tuviéramos una conexión en el Cairo de poco más de una hora, por lo que los nervios empezaron a aflorar. Por suerte, el tiempo de retraso que teníamos en Barajas, lo ganamos en el vuelo y llegamos con esa hora, tiempo suficiente para hacer el transfer al avión de Nairobi, aunque aún así y por si acaso corrimos por el aeropuerto ya que las pantallas anunciaban que ya se estaba embarcando.
¡Por el camino vimos nuestro primer animal! Un peluche gigante de un hipopótamo. Al menos podremos volver a España diciendo que vimos uno.

Nuestra primera impresión con Egyptair es más que buena. La comida es de las mejores que hemos probado en un avión, las azafatas son muy amables y en general el trato es más que bueno. Acostumbrados a viajar a China y a la India con Aeroflot, famoso por sus azafatas ogro y hacer el tránsito en Moscú con sus consiguientes controles plagados de guardias que jamás conocieron una sonrisa, nos ha sorprendido el buen humor del personal del aeropuerto egipcio, bromeando con nosotros. Diana y Olga no han pasado desapercibidas para los guardias de El Cairo, y ya han recibido sus primeros piropos.
El vuelo a Nairobi iba casi vacío, no eramos más de 20 personas en el avión. Hemos tenido la suerte de sentarnos al lado de Charles, un Keniata que vive en Kuala Lumpur y siempre ha trabajado en turismo (es cocinero). Nos ha dicho que no nos preocupemos, que mañana miremos precios y las distintas ofertas que nos hacen en Nairobi, y que si no nos convencen, siempre podemos alquilarnos un coche y hacer el viaje por nuestra cuenta. Es una pena porque nos ha dicho que él no puede acompañarnos, pero nos ha dado su teléfono por si tenemos alguna duda o problema.
Lo bueno de tener el avión vacío y para nosotros, es que hemos podido echarnos la siesta a lo largo de los asientos. A las 3,45 llegamos a Nairobi. Después de pasar un sencillo control de pasaportes, cambiamos cada uno 300 euros en Chelines. El cambio es bastante fácil 1 euro son 100 chelines (exactamente 110, pero es más fácil hacer el cambio así). La sorpresa fue cuando nos dió una cantidad exagerada de billetes, tanto, que por primera vez hemos tenido que dividir el bote que ponemos en 5 botes distintos porque la cartera de Diana que nos acompaña en todos los viajes y que ha llevado todo tipo de divisas, era insuficiente para albergar tantísimos billetes.
Por el camino viendo la guía vimos que un taxi del aeropuerto al centro de la ciudad son 35 eurosen el año 1998, que es lo que el hostel nos decia que nos cobraba por ir a recogernos y que rechazamos por parecernos muchísimo dinero. Hay que pensar que el sueldo medio de un Keniata está entre los 50 y los 150 euros. Pensábamos que la habíamos cagado. Cuando salimos ya con el dinero cambiado y nuestras mochilas un hombre nos dijo que si necesitábamos un taxi, que nos cobraba 35 euros por llevarnos al hostel. Le ofrecimos 20 y aceptó sin muchas negaciones, seguramente podíamos haberlo sacado por poco más de 10 euros.
La primera impresión del hostel fue más que buena, sencillo, pero tampoco necesitamos mucho más. El hombre que nos llevó al aeropuerto se ofreció a llevarnos al día siguiente a su oficina para ofrecernos la ruta que hacer en Kenia. Hemos decidido probar a ver por cuanto nos sale y así quitarnos que Javi y Diana tengan que conducir por el país y vayan más descansados. Nos acostamos a las 5 de la mañana y a las 8 habíamos puesto el despertador, a las 9 venían a buscarnos.

2 comentarios:

  1. ¡Que bueno tener noticias vuestras!
    Pero aparte de llegar al Hotel ¿qué más?
    Un abrazo a tod@s

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  2. Jambo chic@s, uffff que respiro, al fin sabemos algo. Que suerte el viaje, sin incidentes. Vuestros followers en cambio casi peleándonos. Besitos y Hakuna Matata.

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